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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Edad: 10 años. Estado civil: divorciada.

 Cada día, 41.000 menores son casadas en 50 países.

Julieta Roffo

Nombre: Nujood Ali. País: Yemen. Edad: 10 años. Estado civil: divorciada. Esos eran los datos de Nujood cuando, en 2008, la fotógrafa estadounidense Stephanie Sinclair la retrató junto a una de sus hermanastras. Estaba divorciada porque la habían casado a los nueve años con un hombre de treinta, y dos meses después, violaciones y golpes mediante, fue hasta un juzgado: esperó todo el día hasta que alguien la escuchó, le concedió el divorcio y arrestó a su marido y a su padre por forzar el matrimonio. Es que aunque es una práctica generalizada, en la mayoría de los países es ilegal.

El caso de Nujood es emblemático pero no es extraño: según la organización británica Plan, que defiende los derechos del niño, cada dos segundos –uno, dos– se fuerza a una menor de 18 años a casarse: a veces es una nena de 5, a veces una chica de 16. Una cada dos segundos da 41.000 por día. Son 15 millones por año. Son unas 720 millones de nenas-chicas-mujeres que viven hoy, ahora, en estas condiciones, y serán 1.200 millones en 2050 si el fenómeno no se frena: es toda la población actual de la India, el segundo país más habitado de la Tierra, compuesta de nenas-chicas-mujeres obligadas a casarse.

lunes, 3 de noviembre de 2014

ISIS esclaviza a mujeres yazidíes

Un video del canal panárabe Al Aan TV muestra las negociaciones de los yihadistas del Estado Islámico en la compra de mujeres de la minoría yazidí.

En su revista oficial, ISIS se justificó afirmando que está cumpliendo con la sharia. "Esclavizar a las familias de los no creyentes y tomar a sus mujeres es un aspecto firmemente establecido de la ley islámica"

Ivan Watson/CNN

Jana era una estudiante de último año de preparatoria, y soñaba con ser médica. Entonces, ISIS llegó a su aldea en agosto de 2014 y su mundo se derrumbó. Ella me contó con escalofriante lujo de detalle que los yihadistas primero exigieron que los miembros de su minoría religiosa yazidí se convirtieran al Islam.Luego despojaron a los aldeanos de sus joyas, su dinero y sus celulares y entonces separaron a los hombres de las mujeres. En un reporte de Naciones Unidas se explica lo que ocurrió después. 

ISIS "reunió a todos los varones mayores de 10 años en la escuela local, los sacaron de la aldea en unas camionetas de carga y les dispararon".Se cree que entre los fallecidos están el padre de Jana y su hermano mayor.A las mujeres les esperaba un destino diferente.Jana contó que separaron a las muchachas como ella de las mujeres mayores y las llevaron en autobús a la ciudad de Mosul.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Las monjas irlandesas no piden perdón

Cuando era adolescente, a Mary Merritt la mandaron a trabajar en una de las lavanderías de las Magdalenas en Dublín. El trabajo era tan arduo y el régimen tan cruel, que se escapó. Llegó a donde estaba un sacerdote a pedirle ayuda. El cura la violó. Cuando la policía la apresó y la llevó de vuelta a la lavandería, las monjas no le creyeron. La encerraron en una celda. El año pasado, una investigación sobre lo que pasó en las lavanderías de las Magdalenas, un sistema de asilos dirigidos por monjas católicas en Irlanda, en las que durante décadas miles de mujeres fueron forzadas a trabajar bajo duras condiciones, no encontró evidencia de abuso. Sin embargo, quienes vivieron entre las paredes de las lavanderías insisten en que las monjas deben rendir cuentas por sus actos.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Cuerpos y lenguajes bajo fuego

La antropóloga india Veena Das analiza casos del sufrimiento global de la mujer, como el de las nigerianas secuestradas. Una de las características de los genocidios dice, es que la represión se concreta como una combinación de la violencia en sí y el silenciamiento de los testigos de esa violencia, que son intimidados para no hablar al respecto. Ello determina una doble violación de la víctima, “porque nadie cree en su relato, nadie toma en serio su testimonio” y para validarlo socialmente debe ajustarlo a lo “decible”, a lo judicialmente enunciable. Así, el dolor de la víctima se estandariza, se generaliza y pasa a ser casi una fórmula. Las heridas,así, nunca cierran y los tejidos sociales difícilmente pueden ser recompuestos. Das dictó recientemente en Buenos Aires dos conferencias magistrales: “Políticas de la vida cotidiana: memoria y presente” y “Eticas de la Salud y el Cuerpo: entre lo local y lo global” en el marco del Programa de Estudios Sur Global de la Universidad Nacional de San Martín. En ocasión de su visita conversó sobre las huellas del sufrimiento en los cuerpos, en el lenguaje de las víctimas y la memoria social, así como sobre lo que ella denomina “el centro de la maldad humana”. Esto es la capacidad de las personas de ejercer violencia sobre otras, justificando su accionar en un supuesto “bien superior”, lo que ejemplifica en casos como el secuestro en curso de las niñas nigerianas a manos de grupos islámicos o la apropiación de niños durante la última dictadura militar en nuestro país, pero también los casos de sacrificios de mujeres a manos de sus familiares. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Las mujeres lesbianas tienen más orgasmos

Bueno, habrá que incursionar en otras prácticas y en otras camas, habida cuenta de que hay quienes la pasan más que bien el 100% de sus relaciones sexuales. Un estudio del Instituto Kinsey, de la Universidad de Indiana (EE.UU.) y publicadas en el Journal of Sexual Medicine- es decir, es irrefutable, dado el prestigio histórico de la institución –demuestra que las mujeres lesbianas tienen más orgasmos que las heterosexuales. Según el estudio los hombres llegan al orgasmo en el 85% de sus relaciones sexuales mientras que las mujeres homosexuales quedan satisfechas en 74 de cada 100 encuentros. Las que llevamos las de perder somos las que solo nos acostamos con muchachos, pues apenas alcanzamos el cielo, cuando mucho, en 6 de cada 10 polvos. Pues…qué poquito!!!! 

Abundando en el trabajo, en el caso de los varones, apenas si existe una ligera brecha en la cantidad de orgasmos obtenidos respecto de los que son homosexuales, pero podría decirse que ambos grupos la pasan re bien, no así los bi, especialmente las mujeres, ya que en ninguno de los dos catres encuentran lo suyo. Respecto al punto principal que nos ocupa, la marcada diferencia entre el goce de las chicas gay y las hetero, los autores creen que las lesbianas están más cómodas y familiarizadas con el cuerpo femenino, con sus recovecos y funciones, es decir, saben cuál es la ruta, sumado a que (en buen estado de salud) podemos conseguir multitud de orgasmos a la vez. De todos modos el estudio no aclara a qué clase de orgasmo se refiere el estudio, quizá solo al clitoriano, ya que para el vaginal se necesitan dos, o uno más un electrodoméstico o vibrador.

Esta entrada fue publicada en HOT NEWS por Amanda Jot, y etiquetada como , , , , .

domingo, 31 de agosto de 2014

La realidad de la industria textil


Un reality le mostró a tres blogueras de moda cómo funciona la industria textil Las jóvenes vivieron durante un mes en Camboya bajo las mismas condiciones que los trabajadores.




Tres blogueras de moda participaron de un reality show que provocó que quisieran deshacerse de la mayoría de la ropa que suelen usar: las jóvenes vivieron durante un mes en Camboya bajo las mismas condiciones que los trabajadores textiles que producen las prendas de sus marcas favoritas. Una de ellas denunció a H&M por explotación. El ciclo se llama Sweat Shop (fábrica de explotación en inglés) y fue creado por Aftenposten, un periódico noruego. Gracias a esta iniciativa, se pudo saber que este año más de mil empleadas perdieron el conocimiento mientras producían en las fábricas a causa de las malas condiciones que soportaban. En ésta experiencia tan dura, las adolescentes vivieron largas jornadas de trabajo a cambio de sueldos muy bajos y no pudieron evitar quebrarse ante las cámaras y manifestar su decepción. Una de las participantes, Anniken Jørgensen, de 17 años, quedó tan afectada por la vivencia que emprendió una campaña de denuncia contra la explotación que vio con sus propios ojos.

jueves, 26 de junio de 2014

No es fácil ser mujer en Israel

Las graves discriminaciones que sufren las mujeres en los países árabes han eclipsado en las últimas décadas el hecho de que la situación de las israelíes está lejos de ser equiparable a la de esas democracias avanzadas con las que quiere compararse el Estado de Israel. Los sucesos violentos provocados estos días por la segregación por sexos que intentan imponer judíos ortodoxos en Beit Shemesh y otras zonas del país, han atraído la atención internacional sobre este tema. Ser mujer en Israel es difícil, incluso asfixiante. Unas se enfrentan a la objeción de conciencia militar, otras a discriminaciones laborales, a presiones religiosas o malos tratos. A la par, cada día son más las que trabajan con y para las palestinas, en una sociedad crecientemente multicultural.

“En Israel una mujer puede llevar un tanque, pero sigue siendo propiedad del marido” afirman las componentes del Women´s Network, una de las más importantes organizaciones feministas. Evidentemente, las esposas de los ultrarreligiosos son  las que se llevan la peor parte, aunque estos sólo representan el 11% de la población. Pero el resto sufre el acoso político y social de lo que se ha denominado el establishment ortodoxo, que intenta restringir  al máximo sus derechos y libertades. Incluso hay segregación de sexos en ciertos autobuses de ciertas áreas.Aunque es un tema tabú en ese país, también se van conociendo casos de mujeres acosadas en las Fuerzas Armadas, según las organizaciones New Profile Movement y Breaking the Silence. En cuanto al mundo laboral, los salarios de las israelíes suelen ser inferiores a los de los hombres.

martes, 3 de junio de 2014

Mujeres de confort


El término "mujeres de confort" era un eufemismo usado para describir al uso de esclavas sexuales por parte de las tropas japonesas durante la II Guerra Mundial.  "Cualquiera puede comprender que el sistema era necesario para dar descanso a la multitud de hombres tensos, endurecidos y abatidos que arriesgaban su vida bajo una lluvia de balas", declaró el alcalde de la ciudad japonesa de Osaka ante las quejas de China y Corea que reclaman disculpas por las atrocidades cometidas durante la ocupación de su territorioLos historiadores estiman que hasta 200.000 mujeres fueron forzadas a trabajar en burdeles del Ejército Imperial japonés antes y durante la guerra, de las que las tres cuartas partes murieron y la mayoría de las sobrevivientes quedaron estériles debido al trauma sufrido o a enfermedades de transmisión sexual.

jueves, 24 de abril de 2014

Un acto intrusivo


El piropo es y ha sido siempre un acto intrusivo de un sujeto (masculino) sobre otra (femenino). No importa la explicación o justificación “cultural” que se pretenda. En cualquier caso es una persona que se considera con derecho a emitir un juicio respecto de otra que, claramente, no fue solicitado por ésta. El piropo aparece asociado a la condición sexual de la mujer. Los elogios académicos no son calificados como piropo. El piropo se le dice a una mujer en su condición de tal y con una dirección muy clara. De las distintas “funciones” que el estereotipo femenino adjudica a la mujer, no todas son pasibles de piropo. Nadie diría que es un buen piropo decir “qué bien lavás los platos” o “qué atenta estás a las necesidades de tus hijos”. El piropo se dirige a otros rumbos. Las expresiones más groseras de apetencia sexual son vividas por el “piropeador” como un elogio, y en su expresión descarnada pone en evidencia la intencionalidad que subyace en el que pretende ser elogioso. Uno debe preguntarse qué derecho tiene un desconocido a opinar o a expresar sus intenciones a quien no se lo ha pedido ni le interesa. Sin embargo, se minimiza este acto de poder que en realidad refuerza la idea de que las mujeres están allí para satisfacción del varón. Que el varón tiene derecho a calificar, clasificar y poner en su lugar a cada mujer. Que la opinión del varón siempre es importante. Siempre me pareció curioso que cuando se le hace una observación a algún piropeador, reacciona como agraviado, señalando que “trató de elogiar” a la “dama”, que tuvo una intención positiva frente a ella, que casi debió ser agradecida. Sin embargo, si la “dama” estaba acompañada, los varones interpretan el “elogio” como un agravio al acompañante (propietario) de la mujer. Defender el piropo es hacerse el distraído respecto de la realidad que todos conocemos e hipócritamente callamos. ¿Nadie advierte que los varones adultos “piropean” incluso a niñas escolares de manera impúdica?

* Juez del Tribunal Oral Nº 7 porteño.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Acoso sexual callejero

El acoso callejero es una forma de violencia. Puede ser verbal, a veces se acompaña con la mirada, los gestos, puede ser en voz alta como para ser escuchados como manifestación de hombría en el entorno o como un susurro, alguien que puede estar muy cerca y hacerte algo. Se trata de una amenaza velada aunque no se concrete. Causa temor, rechazo, asco, vergüenza, impotencia. A veces llegan a atemorizar, agredir y lastimar a sus destinatarias. Desde hace algunos años empezó a surgir un movimiento internacional, en distintas ciudades del mundo, contra comentarios libidinosos de ese tenor, pronunciados generalmente por varones en la vía pública.

Atrévete o Hollaback promueve la recuperación del espacio público y proclama el derecho a su uso libre de acoso en cualquiera de sus formas. Buenos Aires se sumó a esta iniciativa que busca combatir el “acoso verbal callejero”, por considerar a los piropos libidinosos y lascivos como “violencia invisible” hacia las mujeres. “No todas las mujeres los percibimos como un halago o algo positivo, sino que muchas los experimentamos como un acto agresivo y desagradable”, dice María Tidball Binz, gestora de http://buenosaires.ihollaback.org donde promueve reaccionar ante lo que define como otra forma de violencia de género. El acoso callejero es una de las formas de violencia más naturalizadas¡Cómo vamos a ofendernos si nos dicen “piropos” por la calle! Lo mínimo que recibiremos por semejante reacción es el insulto de un varón ofendido. Y quien contesta recibe respuestas como ésta:

Encima que te digo que sos linda te enojás, loca!
¿Sabés qué pasa?, yo no te pedí tu opinión, campeón.
- Loca… Já.

Circula un video que intenta concientizar a los hombres, ya que invierte los roles y muestra a un varón transitar bajo la mirada e insinuaciones de las mujeres con las que se cruza. 


                      

domingo, 2 de febrero de 2014

"No te cases con una chica a la que le gusta viajar"

Adi, es una bloggera que le gusta recorrer el mundo y advierte en su Blog los peligros de invitarla a salir.

Ella es la del pelo desordenado, descuidado, pintado por el sol. Su piel está lejos de la piel blanca que era antes. Ni siquiera besada por el sol. Está quemada con muchas líneas de bronceo, heridas y picadas aquí y allá. Pero por cada defecto en su piel, hay una interesante historia por contar.

No salgas con una chica que viaja. Es tan difícil de complacer. La usual cita y película en el centro comercial la aburrirá hasta la muerte. Su alma quiere nuevas experiencias y aventuras. No se impresionará con tu carro nuevo o tu reloj costoso. Ella preferiría escalar una roca o saltar de un avión que oírte fanfarronear de estos. 

No salgas con una chica que viaja porque ella te estará insistiendo en reservar un asiento de avión, cada vez que hay una aerolínea con rebajas. No saldrá de fiesta a Republiq. Y nunca pagará más de $100 en Avivii, porque sabe que un fin de semana de fiesta equivale a una semana en un lugar más emocionante.

Lo más probable es que no tiene un trabajo, o se rehusa a trabajar. O quizás, está soñando despierta con renunciar. Ella no quiere seguir trabajando por los sueños de otros. Ella tiene su propio sueño y está trabajando para conseguirlo. Es una freelance. Hace dinero diseñando, escribiendo, tomado fotos o haciendo algo que requiere creatividad e imaginación. No pierdas tu tiempo quejándote de tu aburrido trabajo.

lunes, 20 de enero de 2014

Las saudíes no pueden ni hamacarse

Riad y Bruselas - 19/01/14

En Arabia Saudita, las mujeres no podrán volver a hamacarse en las plazas. La Comisión para la Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio, una oficina que hace un control estricto de la población, considera que el balanceo motiva a los hombres a acosar o llevar a cabo abusos sexuales El califato saudí, el país que produce la mayor cantidad de barriles de petroleo al día, impone una serie de restricciones notable contra las mujeres. Una de ellas, que constituye pasto de una crónica humorada contra la corona en el resto del mundo, es impedirles conducir autos. Pero además deeso no se les permite viajar solas, ni trabajar por un sueldo, ni ir a comer solas o con amigas, siempre con un varón que tiene que ser su esposo, su padre o su hermano. Ahora se incorporan las hamacas. 

La novedad estalló en las redes después que la Policía Religiosa del Reino irrumpió en un parque público para obligar a las señoras a dejar el entretenimiento. Argumentaron que el suave balanceo podría alentar a los hombres a acosar o abusar de ellas. El Corán, libro sagrado del Islam y base de la Sharía que impera en Arabia, mantiene que hombre y mujer son iguales ante Dios y que por tanto tienen los mismos deberes religiosos. Pero según la interpretación que se le quiera dar, sitúa a las mujeres «bajo» la custodia de los hombres que coloca en el sitial de proveedores y protectores. En realidad es una calculada maniobra para utilizar la religion como herramienta de represión social. Se controla a la mujer para controlar a la familia y de ahí a toda la comunidad. La curiosa versión islámica saudita se extiende a prohibir los sindicatos, partidos, organizaciones estudiantiles, feministas o cualquier esquema que permita a la gente incidir políticamente e interpelar a la corona.

viernes, 17 de enero de 2014

La vengadora del Che


Hija de uno de los grandes propagandistas del nazismo (el camarógrafo alemán Hans Ertl, conocido como “el fotógrafo de Hitler”), Monika Ertl terminó en Bolivia cuando el Tercer Reich se derrumbó y los jerarcas huyeron a los refugios más lejanos del planeta. Se crió en un círculo tan cerrado como racista, en el que brillaban su padre y un siniestro personaje al que ella llamaba “tío”: Klaus Barbie, “el Carnicero de Lyon”.

Pero la joven y bella alemana creció y todo cambió en el final de los años sesenta. La muerte de Ernesto Guevara en la selva boliviana significó el empujón final: rompió con sus raíces y en un giro copernicano en 1969 ingresó al ELN, grupo guerrillero creado por el Che, y se convirtió en "Imilla" que en lengua quechua y aymara significa niña india. Cruza el Atlántico, vuelve a su Alemania natal y en Hamburgo  el 1 de abril de 1971, entra al consulado de Bolivia y espera ser atendida. Al ser recibida por el cónsul, extrae un revolver y le dispara tres veces ¿Quién era? Nada menos que “Toto”, el coronel  Roberto Quintanilla Pereira -personaje odiado por la izquierda mundial-, responsable directo de la amputación de las manos de Guevara, luego de su fusilamiento en La Higuera. Allí comenzó  una cacería que atravesó países y mares, y que sólo encontró su fin el 12 de mayo de 1973, cuando Monika fue ejecutada por fuerzas de seguridad bolivianas, en una emboscada que según fuentes fidedignas le tendió su traicionero “tío” Klaus Barbie.

Una historia increíble que pudo ser narrada gracias a la investigación del periodista  alemán Jürgen Schreiber, reconocido como reportero  investigativo que ha  escrito para  prestigiosas  publicaciones  de  su país y que publicó recientemente  una biografía de su compatriota, con el título  “La mujer  que vengó al Che Guevara”.

martes, 17 de diciembre de 2013

No lo veo, no lo creo

Por Nidia Marcero

La invisibilidad de la violencia de género consiste en negarse deliberadamente a registrar este fenómeno como un problema social y pretender limitarlo a la esfera de lo privado. Hay una invisibilidad individual que tiene por sujeto a la propia víctima y se nutre por la circunstancia de intimidad en que acontecen estos hechos que son silenciados por múltiples razones y no “porque a las mujeres les gusta que les peguen”. Muchas mujeres no han aprehendido sus derechos de modo de registrar el maltrato como una violación a los mismos. En este consentimiento silencioso es determinante el miedo que se apodera de las víctimas –inconmensurable para quienes no lo hemos padecido–, alimentado por las amenazas cotidianas del agresor; el temor a que la exposición provoque reacciones de escepticismo o de más violencia; el descrédito ante la falta de respuesta institucional y la resignación ante lo que se considera un designio inherente al género.

viernes, 25 de octubre de 2013

Trata de personas

La trata de personas o la esclavitud del siglo XXI es el nuevo flagelo que se estima afecta a 2,4 millones de personas, la mayoría de ellas mujeres y niñas con fines de explotación sexual. ¿Porque se habla de esclavitud? Porque hay pérdida de libertad, de dignidad e identidad de la persona. Porque viven bajo amenazas e imposibilidas a ejercer sus derechos, sometidas a actividades de servidumbre y en condiciones infrahumanas.

Cuesta aceptar que sigan existiendo violaciones a los derechos humanos tan flagrantes, como las que viven las víctimas de este delito. La trata con fines de explotación sexual es mano de obra destinada a tareas abusivas, y muy rentable para los tratantes. Hay tres elementos clave: el primero es la demanda. Un “cliente” poco responsabilizado socialmente, dispuesto a pagar por sexo. No preocupa cómo llegan las mujeres a un prostíbulo: por secuestro, engaño, amenaza o extorsión –delitos per se–, ni cómo viven: abusadas, sometidas, encerradas. Tampoco su edad. Los clientes buscan un “servicio”.

sábado, 28 de septiembre de 2013

“Lo que se esconde es peor”

Arabia Saudí lanza su primera campaña contra la violencia machista, con el lema “lo que se esconde es peor”, anima a denunciar maltrato a mujeres. Las activistas señalan que la mayoría de las saudíes desconocen sus derechos.

La lucha contra la violencia machista saltó a las calles de Arabia Saudí de la mano de la primera campaña en la historia de este reino ultraconservador para animar a las mujeres a denunciar los maltratos. “Lo que se esconde es peor” es el lema de la iniciativa impulsada por la Fundación Rey Jaled, una asociación que pretende concienciar sobre  la violencia doméstica. Los carteles de la campaña muestran a una mujer ataviada con un “niqab” de color negro, un velo que tapa toda la cara menos los ojos. A través de una de las aperturas del velo se puede entrever un ojo morado por una agresión física que ni el “kohl” (lápiz de ojos) ni la ropa pueden disimular. Con esa impactante imagen, la fundación quiere llamar la atención sobre el maltrato a las saudíes y exigir que se establezcan mecanismos para combatirlo y leyes que protejan a las mujeres, a quienes insta a que presenten denuncias.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El matrimonio infantil alienta el abuso de niñas

La práctica extendida del matrimonio infantil pone en peligro el acceso de las niñas yemeníes a la educación, perjudica su salud y las mantiene como ciudadanas de segunda clase, señaló un informe de Human Rights Watch, que entrevistó a niñas que contaron que fueron obligadas a casarse jóvenes y a varias que tuvieron que dejar forzosamente la escuela tan pronto como alcanzaron la pubertad. Un estudio de Yemen descubrió que muchos padres en las zonas rurales sacan a las niñas de la escuela para que ayuden en la casa, cuiden de sus hermanos menores y a veces para que se casen.Casi todas las niñas y las mujeres entrevistadas dijeron que una vez que se casaron no pudieron continuar o completar sus estudios, y muchas de ellas tuvieron hijos poco después de contraer matrimonio.

En algunas zonas rurales, hay niñas de apenas 8 años casadas, a veces obligadas a casarse con hombres mucho mayores. Las niñas y mujeres casadas suelen vivir con la familia extendida del marido. En las entrevistas, dijeron que estaban a menudo expuestas a la violencia, incluyendo el abuso doméstico y la violencia sexual.. Algunas contaron que sus maridos, suegros y otros miembros de la familia de sus esposos, las habían atacado verbal o físicamente.

martes, 20 de agosto de 2013

Ni tan sumisas, ni tan devotas

 Por Carolina Bracco

Ciudadanas de segunda en sus países y estigmatizadas por Occidente, las mujeres árabes han sido víctimas no sólo de los estereotipos, sino también de sus propios gobiernos, sociedades y tradiciones. Esto ha generado en Occidente la sensación de que las mujeres árabes se han mantenido –y aún se mantienen– al margen de los asuntos públicos. De ahí que la mayoría de los medios cubrieran su participación en la revolución en Egipto con sorpresa. Dicha “sorpresa” responde, en parte, a una ceguera sobre el papel de las mujeres y su participación política desde comienzos del siglo XX. El acceso masivo a la educación y al mundo del trabajo no ha generado cambios sustanciales en la sociedad egipcia, que desarrolló nuevas prácticas y mecanismos que perpetúan el sistema patriarcal y mantiene a las mujeres ocupando los roles tradicionales.

A su vez, la participación femenina en el espacio público, junto con la crisis económica que impide a la mayoría de la población casarse y formar una familia generó un fenómeno mayoritario que empieza a ser visibilizado: el acoso y la violencia sexual. En su informe del año 2008, el Centro Egipcio por los Derechos de las Mujeres sobre el tema demostró que el 83 por ciento de las egipcias y el 98 por ciento de las extranjeras habían sido víctimas de acoso sexual, mientras que la mitad admitió serlo diariamente.

viernes, 19 de julio de 2013

Mujeres de treinta siglos

Por Arturo Perez Reverte, La Nación

Cambian los tiempos y las gentes. Cambia nuestra forma de ver el mundo y de vernos a nosotros mismos. A menudo esos cambios son para bien, y nada ha de objetarse a ellos. Otras, no del todo. No es tanto el bien que nos aportan, quiero decir, a cambio de lo que arrastran consigo. Hay cosas buenas que llevan implícitos sus daños colaterales propios. Sus estragos particulares. Y de todos los grandes cambios de nuestro tiempo, el de la situación de la mujer en la sociedad que aún llamamos occidental es, seguramente, uno de los más notables. De los más extraordinarios. He dicho y escrito alguna vez que las mujeres son el sujeto más interesante, el que mayores sorpresas aportará a este siglo XXI en el que aún nos encontramos, prácticamente, desayunando. En lo narrativo, por ejemplo, literatura, cine o televisión, a la hora de contar historias o plantear situaciones, la mujer es el personaje más prometedor. El que mayor juego dará en el futuro. Hablo de mujeres protagonistas por ellas mismas, enfrentadas a sus desafíos específicos, a sus territorios hostiles. A sus íntimas o públicas victorias y derrotas.

martes, 30 de abril de 2013

Por qué detestamos la cultura femenina

Gonzalo Garces

Acabo de pasar unas horas mirando Girls. Me gustaría documentar el efecto que me causó. No es aburrimiento: la serie de Lena Dunham es ingeniosa, observa cosas justas sobre las chicas neuróticas de clase alta. Lo que siento es abatimiento y hostilidad. Algo parecido me ha pasado leyendo a Maitena. Y después de reírme con el stand-up de Malena Pichot. Esas mujeres talentosas que se ríen de sus propias miserias y las nuestras merecen en principio, de parte de nosotros, varones modernos, sólo admiración. ¿No nos gustaba que Woody Allen, Seth McFarlane, Adrián Suar hicieran lo mismo con los hombres? Y sin embargo no podemos negarlo: algo también nos resulta irrespirable en esas voces femeninas.

Primera hipótesis: ciertos monólogos de la vagina nos agreden porque nos desnudan. Despojados de poder fálico, los chaboncitos de Pichot y los langas de Maitena nos muestran como no queremos vernos: ridículos, predecibles, descartables. El contestador automático del feminismo dirá: eso es lo que el humor popular masculino ha hecho siempre con las mujeres. ¿Cómo se supone que debía sentirse una mujer ante las bromas misóginas de Shakespeare, no digamos ante un sketch de Porcel? ¿Enaltecida? Pero después de todo la cultura popular muestra siempre lo más descarnado de las relaciones entre los sexos.